¿Te gusta beber vino? Esto demuestra que nuestro paladar no prefiere necesariamente el más caro

¡Deja de gastar dinero inútilmente! 

Este es un experimento que debió hacer sido realizado hace tiempo, porque muchos se han preguntado qué tanta diferencia existe entre los vinos caros y los baratos. A veces, el precio por una simple botella puede alcanzar una cantidad absurda de dinero. Aquí, finalmente, se demuestra que el cambio entre uno y otro es mínimo, aunque el factor del precio sí tiene una curiosa relevancia a la hora de apreciar su sabor: