Stanley Kubrick y su archivo abierto de 7.000 fotografías

POR FERNANDO SÁNCHEZ

En la web del museo de la ciudad de Nueva York han colgado 7000 fotografías de un joven Stanley Kubrick, que llegaría a ser uno de los mejores directores de cine de la historia. Son imágenes de los años 40 de la ciudad que nunca duerme y que se convierten en un perfecto documento antropológico, y en el que se pueden descubrir auténticas joyas.

A través de un conocido blog de cine, hemos sabido que el museo de la ciudad de Nueva York ha colgado más de 7000 fotografías realizadas por uno de los mejores directores de cine de la historia, Stanley Kubrick. Muchos sabrán ya que antes de dedicarse al cine fue un afamado fotógrafo que trabajo para la revista Look en los años 40, donde se quedó hasta el año 1950.

Para muchos es el director de cine por excelencia. Incluso no dudan en calificarle como el mejor de la historia. No soy amigo de estas listas sesgadas y que dependen del tiempo y los gustos de los encuestados. Pero estoy de acuerdo con los resultados. Creo que es uno de los más grandes. Películas como 2001: odisea en el espacio, La naranja mecánica o Barry Lyndon deberían estudiarse en los colegios, pero parece que la buena cultura del siglo XX no importa.

Sus películas destacan por muchas cosas, pero los fotógrafos sabemos apreciar la mirada del genial neoyorkino en todos y cada uno de sus fotogramas. Hoy muchas de las escenas rodadas por él son iconos visuales que podemos ver en miles de camisetas que se venden por la calle, desde el ojo de Malcolm McDowell en La naranja mecánica, el simio lanzando el hueso en 2001 o las dos niñas de El resplandor– inspiradas por cierto en una trabajo de Diane Arbus-, la película más terrorífica que se ha rodado jamás.

Todas estas películas están relacionadas por un tratamiento exquisito de la fotografía. La obra cumbre en este sentido es Barry Lyndon, donde la imagen es parte fundamental de la historia del personaje que da nombre a la película. Es una obra lenta, con un Ryan O’Neal poco o nada inspirado, pero cada plano de esa película es una obra maestra. Se podría hacer una exposición con los fotogramas ampliados de cada escena y sería una de las mejores del año.

Toda su estilo se explica por sus años de formación en la segunda mitad de la década de los 40 en los que realizó cientos de reportajes para la revista Look, que seguía la estela de la mítica Life. Casi todo el trabajo lo desarrolló en su ciudad natal, Nueva York.

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Esta semana, la web del museo de Historia de la ciudad de Nueva York ha colgado 7000 de las fotografías que hizo Kubrick por la ciudad que nunca duerme. Todas en blanco y negro, y todas y cada una un auténtico estudio antropológico de cómo era la sociedad de una ciudad que ya era el centro del mundo moderno.

Podemos aprender muchas cosas después de pasar tiempo visionando este trabajo ingente, realizado con cámaras réflex y de formato medio, en un primoroso blanco y negro que nos demuestra algo que muchos olvidamos. Hacer fotos, buenas fotos, no es algo que se pueda hacer disparando sólo los fines de semana. Es un esfuerzo diario en los que no sabes cuándo va a terminar la jornada. Habrá días en los que estarás una hora, pero muchas veces estarás diez o más horas dando vueltas por la ciudad en busca de esa imagen perfecta que justifique todos los esfuerzos.

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El trabajo que podemos ver ahora de Kubrick son el reflejo de una época que no volverá, y de ahí su valor. Hay imágenes muy sencillas, y otras muchas inolvidables. Esto quiere decir que si decidimos salir a la calle ahora mismo y empezar a trabajar durante cinco años – el tiempo que estuvo colaborando con Look- tendremos un archivo de nuestra comarca por el que se pelearán en un futuro todas las instituciones del lugar. Siempre y cuando no esforcemos por encontrar día tras día la mejor imagen posible.

Esta es la lección que podemos sacar de la obra fotográfica de Stanley Kubrick. El trabajo constante nos hará autores de una obra de más o menos calidad, pero seremos capaces de reflejar una época como no lo ha hecho nadie, y que además jamás se podrá repetir. No dejéis de ver las 7000 obras que están a nuestra disposición gracias a la digitalización de un parte importante de su legado fotográfico.